
Ésta es la 4ta. y última parte de la mini serie de artículos: “Comentarios Sobre la Parábola de los Talentos”, una historia increíble y en verdad ha sido fascinante profundizar más en ella; sí aún no has tenido la oportunidad de leer alguno de los artículos anteriores, ¡Te los recomiendo bastante!
Hemos dividido de forma estratégica en cuatro partes la historia, que son:
- “La Entrega” (Mateo 25:14-15)
- “El Trabajo” (Mateo 25:16-18)
- “El Regreso” (Mateo 25:19-23)
- “La Recompensa” (Mateo 25:24-30)
Hemos aprendido tanto, por lo que estamos agradecidos con Dios por sus enseñanzas en La Palabra y a continuación vamos a finalizar esta mini serie, ¡A seguir aprendiendo!
La Parábola de los Talentos (Parte 4): “La Recompensa”
Recordemos un poco por donde nos quedamos en la historia, en el principio un Señor entrega personalmente bienes a tres de sus siervos mientras él se va de viaje, durante mucho tiempo dos de los siervos buscan negociar con los talentos que han recibido y logran ganar el doble; mientras que el otro siervo sencillamente no hace nada con su talento.
Cuando regresa el Señor, viene a arreglar cuentas con ellos y los dos primeros siervos se presentan de buena gana entregando lo que es del Señor, además de lo que han ganado en ese tiempo, su Señor está bastante alegre con ellos y desea festejar sus logros; sin embargo con el tercero pasa lo siguiente:
“24 Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; 25 por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo.
26 Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí. 27 Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses.”
Mateo 25:24:27
“el que había recibido un talento”:
Muchas veces nosotros tendemos a justificar a este siervo pensando: “Pobrecito, es que él solamente había recibido un talento y los otros recibieron más, no fue justo…”, pues en la primera parte de estos artículos comentábamos acerca del valor de un talento, en estos momentos podrían equivaler a unos 60 mil USD aprox., no sé como es tu situación financiera, pero sí a mi hoy me dan 60 mil USD, ¡Brinco de la alegría!
Por otra parte, estamos completamente claros que este tercer siervo tenía toda la capacidad para administrar ese talento, nada más y nada menos, él podía hacerlo pero no quiso, ese es el punto.
”Siervo malo y negligente”:
En esta frase, malo no se refiere tanto a maldad, más bien es malo como de “mala calidad” o que “es un siervo que no sirve”, en mi país tenemos una palabra (que no es mala palabra, conste) y aplica a este tipo de casos y es: “shasta”, cuando vemos que algo es bastante regular o definitivamente es malo solemos decir: “¡Que shasta eso!”, así que, cuando comparto de este tema, para hacer reír un ratito a la gente suelo explicar que esta frase significa: “¡Siervo <shasta> y haragán!”
Continuemos para saber que pasa…
“28 Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos.
29 Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.
30 Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.”
Mateo 25:28-30
Recompensas:
Podemos tener dos clases de recompensas cuando servimos al Señor, que son:
- Nos quita lo que estamos administrando, por nuestra negligencia.
- Nos da más de lo que teníamos originalmente, por nuestra diligencia.
- ¿Cómo quedó el siervo que originalmente tenía 1 talento? ¡Ahora no tiene nada bajo su cargo! Él ha demostrado que no es fiel en lo poco que ha recibido, por tanto no será fiel en lo mucho y está descalificado para administrar más cosas, tanto así que aún lo que tenía se le quita.
Pregúntate: ¿Hay algo que Dios ya me haya quitado porque fui un mal administrador? ¿Tengo algo que cambiar en mi forma de ser al respecto? Recuerda, echarle la culpa a los demás no ayudará en mucho; sé sincero contigo mismo, porque a la última persona que realmente quieres engañar es a ti.
¡Una aclaración importante! En ninguna parte de esta historia se está refiriendo a perder la salvación, nosotros en www.BlogdeCristo.com creemos que tal cosa es imposible porque la salvación que es por fe depende de Dios, no de nosotros; la Biblia enseña que el Padre cuida a los que están en sus manos, que el Sacrificio del Hijo es suficiente para pagar la deuda de pecados y que el Sello del Espíritu Santo nos garantiza que somos salvos.
Por lo que, la figura del “lloro y el crujir de dientes” en este caso aplica al hecho de sentir que te han quitado lo que antes tenías bajo tu responsabilidad, ¿Has escuchado la frase que dice: “Nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes”? ¿Te has sentido así alguna vez? Pues ese es el lloro y el crujir de dientes aquí…
- Y ¿Cómo quedó el siervo que originalmente tenía 10 talentos? ¡Ahora tiene 11 talentos bajo su administración! Sus capacidades han mejorado, él se ha mostrado fiel en lo poco y Dios decide ponerle sobre mucho; porque ahora está preparado.
¿Qué pueden simbolizar los talentos?
Recordemos que ésta es una historia en lenguaje figurado, por lo que los “talentos” pueden simbolizar muchas cosas, por ejemplo las siguientes:
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Dinero. En efecto, en la parábola estamos hablando de dinero, un talento es una fuerte suma de dinero para una persona normal, así que podemos vernos a nosotros mismos y la manera en que administramos nuestros ingresos. Nuestro presupuesto habla de nuestra sabiduría (sí tenemos el hábito de hacer uno).
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Talentos Artísticos o Dones Espirituales. Así es, un “talento” puede simbolizar un “talento artístico”, o algún “Don Espiritual”, ¡Que es mucho mejor!… Te pregunto: ¿Tus talentos artísticos están al servicio de Dios o están “escondidos en la tierra”? Por otra parte, sí Dios te dio un don espiritual para hacer algo es porque en Su voluntad Él desea que lo pongas en práctica, eso tiene sentido, ¿Cierto?
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Familia. ¿Cómo estás administrando a tu familia? ¡Esto es tan cierto! También las relaciones cercanas debes administrarlas, debes invertir tiempo en ellas, tener actos de servicio o comprar regalos para demostrar tu amor; eso es sabiduría. ¿Cómo estás administrando este “talento” que has recibido?
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Posesiones. Aquí pueden ser tantas cosas, la casa, el carro, algún terreno, etc., ¿Están todas estas posesiones al servicio de Dios o están “escondidas en la tierra”? Sería sabio ponerlas en las manos de Dios, recuerda que de todas maneras son de Él, porque del Señor es la Tierra y su plenitud…
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Tiempo. Quizás éste es el bien más valioso del que podemos disponer para administrar, el tiempo es vida y no se puede comprar con absolutamente nada. ¿Cómo balanceas tu tiempo? ¿Estás muy concentrado en hacer riquezas aquí en la tierra, o tu mira está puesta en las cosas de arriba? Cosas como buscar a Dios a través de Su Palabra a diario y reunirte en la iglesia no deberían ser negociables, esto afianza tu carácter.
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Y bueno mis amigos, aquí estamos llegando al final de los comentarios sobre esta parábola, sinceramente al principio creí que sería 1 sólo artículo pero Dios quiso que fueran 4 en total, al menos por ahora; deseo de todo corazón que estos comentarios te puedan ayudar a ver la vida de una forma diferente y que Dios a través de Su Palabra le haya enseñado a tu corazón.
RETO:
¡A “negociar” con esos “talentos” que tienes! ¡Recuerda que sí lo haces, sólo puedes ganar!
¡Que Dios te bendiga!
Psdt.: Sí no estás muy seguro de sí estarás una eternidad con Dios, te invito a que leas:
