Francisco, 22 años, Perú, 1990:
“¡Quiero llevar terroristas a los pies de Cristo!” decía Francisco, un joven estudiante de la Biblia con un ardiente deseo.
Su ciudad natal, Lima, Perú, había aumentado en población hasta llegar a los 7 millones de habitantes. En ese tiempo, mucha gente huía a los campos porque le tenían miedo a un grupo terrorista llamado “Los senderistas” y estos estaban matando a mucha gente.
¡Yo no quiero huir! ¡Quiero atacarlos con el Evangelio! –exclamo el Joven-
Al poco tiempo, Dios respondió su oración.
Cierto día, mientras Francisco caminaba frente al Palacio Nacional, un auto paso a toda velocidad. En eso lanzaron una bomba desde el auto, explotando en el Palacio. El auto se alejo rápidamente.
Inmediatamente la policía invadió toda el área, y Francisco fue arrestado injustamente, siendo llevado a una cárcel de máxima seguridad. Fue encerrado en el cuarto piso, en un área designada exclusivamente para los terroristas detenidos. Solo allí habían cerca de 500 hombres y mujeres encerrados.
Francisco no perdió el tiempo lamentándose por su situación, el estaba preparado. Había estudiado con diligencia como presentarles el Evangelio a los revolucionarios comunistas. Muy amablemente comenzó a compartirles el amor de Dios.
Una chava llamada María lo escuchó con atención. Ella tenia 24 años y era estudiante de la Universidad de San Marcos en Lima. Una de las asignaciones que tenía con los senderistas era de dispararle en la cabeza a las victimas heridas para garantizar su muerte.
Ella le preguntó.. ¿Podrá acaso Dios amarme y perdonarme?
Cuando María oró con Francisco arrepintiéndose de sus pecados y aceptando a Cristo, ella entendió definitivamente que Dios si la perdonaba.
Paso un año mientras Francisco esperaba ser llevado a Juicio. Durante ese tiempo ¡Llevó a mas de 60 terroristas a los pies de Jesús! El amor de Dios penetró sus duros corazones y los hizo nacer de nuevo.
Hoy en día, en esa prisión hay una Iglesia llena de creyentes, los cuales se volvieron a Cristo gracias a la fidelidad de Francisco.
Es verdad que ustedes pensaron hacerme mal, pero Dios transformó ese mal en bien para lograr lo que hoy estamos viendo: salvar la vida de mucha gente. (Génesis 50:20)
Fuente: Libro “Locos por Jesús” de DC Talk.
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