
“sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es…” 1 Corintios 1:27-28
Esta semana, durante la remodelación del salón de jóvenes, me paso una situación muy sencilla y peculiar, y creo que así es como Dios suele hablarnos en algunas ocasiones. Dios no nos va a tomar con un rayo de luz que desciende del cielo, ni nos va a elevar al mismo tiempo que suena un coro celestial lleno de ángeles y una voz súper fuerte diciéndonos lo que tenemos que hacer. No, Dios aún con todo su poder y gloria, es tan sencillo y humilde, que utiliza las cosas más simples para hablarnos, así es que estemos siempre con nuestros ojos y oídos abiertos para recibir lo que Dios nos quiere decir.
Cuando comenzamos a pintar las paredes, me sorprendió la pintura que teníamos, ya que parecía todo menos pintura, la primera mano que dimos quedó horrible y ya iba comenzar a quejarme cuando un pensamiento llegó a mi mente: “no te quejes, Dios pinta los murales más hermosos con pintura mucho más mala que esta”.
Dios no escoge a veces a los más refinados, cultos, educados e inteligentes para realizar Su obra. La mayoría del tiempo, Él escoge a lo que el mundo rechaza; a las personas que somos “pintura mala”, y con esas personas Él “pinta su obra”. En la Biblia vemos varios ejemplos. Por mencionar algunos:
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Vemos como usó a un asesino para liberar a su pueblo de Egipto.
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A un pastor de ovejas lo convirtió en el rey más famoso de la historia de Israel.
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A pescadores, quienes tenían fama de ser mal hablados, y a recaudadores de impuestos, quienes eran odiados por el pueblo judío, los convirtió en apóstoles y fueron la base que usó para llevar, lo que hasta hoy es el mensaje mas grandioso que ha recibido la humanidad: la salvación por medio de Jesucristo.
Lo único que le pide Dios a esa “pintura mala” es que se deje usar, y creer que en verdad nos va a usar. Esto implica tener disponibilidad, dejar que limpie y arregle las áreas que necesita arreglar, y, tal vez la parte más difícil, implica que dejemos que nos lleve conforme a su voluntad, lo que significa obedecerlo e ir paso a paso.
Necesitamos comprender, que cuando un pintor realiza una obra, él elige que diseño va a realizar, que colores usar, que estilo va a utilizar, sobre que pared y en que tiempo va a realizar la obra, y la pintura solo tiene que dejar que el pintor realice maravillas con su mano.
Es Su Mano y brocha la que hace el trabajo verdadero, porque una pintura que está guardada en un bote no va a realizar absolutamente nada, y no es, si no hasta que el pintor la utiliza, que podemos admirar el color maravilloso que tiene esa pintura, y ver que no es tan mala después de todo, solo necesitaba la mano de un excelente pintor.
¡Que Dios te bendiga y sea el Pintor por excelencia de tú vida!
Autor: Alejandro Zúñiga Borja

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