Testimonios: Juanjo Amaya

Mark Z Por Mark Z | El 26 de mayo de 2011

Juanjo Amaya

Juanjo es un amigo muy especial de mi iglesia local, él ama profundamente a Dios y siempre con sus ocurrencias nos hace pasar buenos momentos, recientemente junto con otros hermanos jóvenes del Ministerio de 180 (jóvenes de secundaria y universidad) tuvieron el reto a la compasión de compartir el evangelio con personas en pleno centro de nuestra ciudad, toda una aventura del Señor!… He aquí como nos narra su historia:

“Bueno, es mi primera nota, la verdad pensé que nunca escribiría una, pero creo que lo que sucedió hace una semana lo amerita

Varias escenas que me impactaron, chavos hablando con mucha gente de las buenas nuevas de Jesucristo, pero no cualquier tipo de chavos, sino de 11, 12, 13 años… Personas presenciando obras y llenarse sus ojos de lágrimas al verse identificados… el gozo en los rostros de alguien que le dice SI al regalo de Dios.

Pero hay en particular una escena que definitivamente marcó mi vida, y la resumo en un nombre: Don Orlando

Caminando por el paseo Liquidámbar en busca de una persona que pudiera estar sola y que tuviera "el tiempo" de escucharme vi entre la gente a un hombre solo, sentado, con la mirada en el vacío, sucio, con una bolsa negra, grande, llena de latas y botes, un bote lleno de resistol en su mano, aparentemente escondido pero a la vez, a la vista…

Lo primero que pensé fue "ese hombre seguro tiene hambre, le voy a dar comida e intentaré conversar con él, aunque fijo, en su estado, no me va a prestar atención o ni siquiera me va a entender", me acerqué y de inmediato tuve su tímida atención, apreté con fuerza su mano y le pregunté:

- Cual es su nombre?

- Orlando- me dijo con cierta dificultad

- Por lo que yo repetí- Perdón, cómo?

- Orlando

- Que tal Don Orlando? Cómo ha estado?

- Solamente respondió con una mueca de dolor en su cara

- Don Orlando, hace cuanto Usted no come?

- No lo sé, no me acuerdo- el primer boom a mi corazón

- Le gustaría que le regalara algo para que coma?

- Solamente asintió con su cabeza, y en seguida lo hice; Don Orlando comió lo que le di con tantas ganas, pero su mirada seguía perdida en el vacío

Hasta ese momento yo seguía sin fe, dudoso y simplemente pensando que no haría mas que alimentar físicamente a un hombre con un problema de adicción

- Don Orlando -dije dudando, no por lo que diría sino por la reacción de él- Dios lo ama!

-Si- dijo él ahora con sus ojos puestos en mi – yo sé

- Y sabe que Él le dio un gran regalo?

- Si, lo mandó a usted para que me diera de comer - el segundo boom a mi corazón

- Si, pero mas que eso, sabe que Dios lo perdonó por todo lo que usted ha hecho, de hecho nos perdonó a todos, todas las cosas en las que le fallamos, todo lo que hacemos y que a él le desagrada

- Es cierto -dijo Don Orlando tomando su cabeza, porque el resistol probablemente ya le ha causado mucho daño a su cerebro

- Que le pasa Don Orlando?

- Me duele mucho el cerebro

- Toma algún medicamento?

- Solamente compro Iboprodol

- Y con qué dinero?

- Recojo latas por todos lados y las vendo, pero solo me ajusta para las pastillas y las inyecciones – tercer boom a mi corazón

- Donde vive Don Orlando

- Vivo en el Bosque (un barrio de la ciudad), pero se enojan cuando llego a la casa

- O sea que no duerme allí?

- A veces, a veces donde me agarre la noche, es que tengo muchos problemas con mi familia

Yo la verdad no sabia que decir, porque Don Orlando había comenzado a llorar mientras gritaba "me duele mucho, este dolor me está matando", y no sabía si se refería a su dolor físico, o a el dolor que le causaba el no estar bien con su familia y todo lo que conllevaba eso, pero recordé "…el evangelio… Es poder de DIOS para salvación a todo aquel que cree" (Romanos 1:16) y en mi corazón dije, este hombre realmente no necesita dinero, no necesita comida, no necesita mi lastima, necesita salvar su alma.

- Dios porqué me tenés así? – Dijo Don Orlando

- Dios no nos tiene así porque Él sea malo, sabe? Son consecuencias de nuestras acciones, entiendo que Usted de repente haya hecho cosas que le desagraden a Dios, yo he hecho ese tipo de cosas, todos las hacemos a diario, pero Jesucristo, sabe quien es Jesús? Jesucristo?

- El hijo de Dios

-Sabe que el vino a la tierra?

- Si, para salvarnos

- Exacto, pero Él no pide que hagamos algo a cambio Don Orlando, Él nos ama incondicionalmente

Don Orlando ahora está llorando incesantemente

- Don Orlando, Dios lo ama, el quiere que Usted pase una eternidad con él

- Dios mío, porqué? – gritó Don Orlando y luego se quedó callado, unos minutos mas tarde me pidió agua

Fui a comprar agua pero aun en ese momento yo dije "Señor, este hombre lo que quería era que yo me fuera, fijo cuando regrese con el agua ya no va a estar allí", pero allí seguía, dispuesto a seguir escuchando, y digo dispuesto porque yo ya le había dado comida, ya había dicho "lo que tenia que decirle" y ya tenia su agua, no tenía porque seguir allí conmigo.

-Don Orlando, no llore, Dios lo ama, el dió su hijo por Usted, ni siquiera piense en los demás, Dios mandó a su hijo a morir por Usted, y aparte no le pide que haga mas que recibir ese regalo, así como me acepto la hamburguesa y el agua, solo la agarró sin que yo pidiera de Usted algo a cambio

- Si, y gracias

- Qué le impide tomar ese regalo?

En ese instante las lágrimas volvieron a los ojos de Don Orlando y comprendí que su corazón estaba escuchando lo que necesitaba escuchar, del amor de Dios

- Don Orlando, quiere orar conmigo? – ok, llego a este punto, raras veces le he preguntado a las personas que si quieren orar para aceptar a Jesús como su salvador

- Si, quiero hacerlo

Y antes de que yo hubiese comenzado Don Orlando se estaba hincando! En medio del Centro de la ciudad! este fue el ultimo boom a mi corazón, ni siquiera yo tuve el valor de hincarme cuando acepté a Jesucristo, o en ese momento, no lo hice junto con él! Me humillo increíblemente, vi la mano poderosa de Dios trabajando instantáneamente en la vida de dos necesitados… Si, de DOS, Don Orlando y yo

Terminé de orar y debo resaltar de que podía escuchar a Don Orlando repetir la oración que yo hacía

-Don Orlando, acaba de tomar Usted la mejor decisión de su vida

- Yo he hecho muchas cosas incorrectas, pero también me han pasado cosas injustas, unos ladrones me asaltaron y me golpearon y me quebraron mi clavícula – Me enseño su hueso salido de lugar y yo "no puede ser"

Me sentí ciertamente impotente, pero feliz al mismo tiempo, porque sé que si Don Orlando aceptó en su corazón el perdón de sus pecados, lo podré ver en el cielo, feliz y junto al Dios que lo ama

Luego de eso me pidió dinero para comprar medicinas y yo le di algo y le pedí que no fuera a comprar otra cosa que no fuera eso

Luego de eso él me siguió contando algunos otros de sus rollos, y al final le pidió a Anajansi que le diera algunos panfletos para llevárselos a su familia!

Me despedí de él, pero ni él ni yo éramos los mismos, pude darle la mano ahora no a un desconocido sino a un amigo, a un hermano!

Podría seguir escribiendo de que sucedió ese día pero con Don Orlando definitivamente basta, aún y cuando toda esa actividad hubiese servido solo para que él confiara, fue un golazo; no se si vuelva a ver a Don Orlando aquí, y solo Dios sabe como me sirvió haberle conocido.

La necesidad a nuestro alrededor es increíble, la venda que tenemos en los ojos a veces es aún mas grande… Cinco o diez minutos para platicar con alguien le puede salvar la vida a esa persona, y sin duda va a cambiar la tuya

"Porque no me avergüenzo del evangelio porque es poder de Dios para todo aquel que cree…" Romanos 1:16

¡¡Es nuestro deseo en www.BlogDeCristo.com que la historia que nos compartió Juanjo y su encuentro con Don Orlando te haya tocado tanto como nos toco a nosotros, ya que es necesario quitarse esa venda para ver la necesidad y salir a dar las buenas nuevas de nuestro Salvador!!

¡Que Dios te bendiga!

¡¡IMPORTANTE!!

no sabes o no estas seguro de a donde iras el día en que mueras, por favor, ¡has clic aquí!

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