
El Dios de Israel ha dicho, Me habló la Roca de Israel:…” 2 Samuel 22:3a
Fundare, derivado directamente de fundus, significa “asentar algo hundiéndolo en la tierra”. Este es un término propio de la construcción que luego, por analogía, se extenderá a otros campos. La acción de fundare se llama fundatio, es decir la construcción de los cimientos. Y al resultado de la fundatio se la denomina fundamentum, es decir "los cimientos" (rara vez lo usamos en singular).
Hemos dejado en español el término "fundamento/s" como palabra culta, destinada a las construcciones metafóricas, y hemos optado por "cimientos", que procede también del latín. Caedimentum (caedere significa cortar, tallar) se contrajo en caementum, que era el asiento de piedra tallada, más o menos hundido en el suelo, sobre el que se edificaba.
Los fundamentos de una construcción tienen mucho que ver con las bases de nuestra vida, recientemente hemos visto en el mundo lo valioso que es construir pensando en que las edificaciones puedan verse impactadas por desastres naturales, como es en los casos de los terremotos que han sufrido en 2010 Haití y Chile; y más actualmente Japón en 2011.
Que diferencia hay entre como recibe el impacto un país con edificaciones preparadas en comparación con uno que no las tiene, ¿Cierto?,… y vale la pena mencionar algo de información teórica sobre este tema ya que es precisamente a través de una “historia de construcción” que el Señor trata de enseñarnos algo de un valor muy importante, lo podemos ver en:
“Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras y las hace, os indicaré a quién es semejante.
Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca.
Mas el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; contra la cual el río dio con ímpetu, y luego cayó, y fue grande la ruina de aquella casa”.
Lucas 6:47-49
Cuando el Señor nos dice que la casa estaba fundada sobre la roca, se refiere a los cimientos de esta. Los cimientos son las estructuras que reciben todo el peso de una construcción, por lo que deben descansar en terrenos firmes, sólidos, que no se asienten ni compriman con el peso del edificio. Un cimiento es tan fuerte y sólido como la tierra que tiene debajo. Es debido a sus características de dureza, que la roca es considerada como el mejor tipo de suelo para soportar un cimiento ya que brinda mayor estabilidad y firmeza.
Así que si queremos una edificación segura, debemos excavar y excavar tan profundo como sea necesario, hasta encontrar la roca y colocar los cimientos ahí, porque de nada nos sirve una casa bonita sin fundamentos, ya que caerá en la primera tormenta.
Pero, ¿Qué tienen que ver la roca, la construcción y/o los cimientos con Dios?,… Veamos:
Edificados sobre el FUNDAMENTO de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo JESUCRISTO mismo, en quien todo el edificio bien coordenado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el espíritu”. Efesios 2:20-22:
Con esto podemos ver que si tenemos a Jesucristo como base en nuestras vidas, fundamentados en el amor que El Señor nos muestra a través de él cuando murió en la cruz para limpiar nuestro pecado y regalarnos la salvación, podemos estar seguros de que nuestros cimientos están sobre suelo firme, porque:
Él solamente es nuestra roca y nuestra salvación, Él es nuestra roca fuerte y nuestro refugio” Salmos 62:6-7.
Dios utiliza la palabra “roca” para decirnos que Él es nuestra estabilidad, nuestra fuente de protección y abrigo aún en las peores tormentas, que si dependemos de Él sabemos que ninguna tempestad nos derribará, porque Él es nuestro FUNDAMENTO, la base de nuestra fuerza.
¡¡RETO!!
¡Dejemos de perder fuerza y tiempo construyendo sobre la arena, permitamos que Jehová sea nuestra base, demostremos con hechos que nuestras vidas, nuestras familias, nuestra profesión y nuestra ciudad tienen fundamentos sólidos!
porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.” Hebreos 11:10
¡¡¡Que Dios te bendiga!!!
Autor: Heidy Marissa Aguilar

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