El nombre de Judas Iscariote siempre ha sido polémico, ya que ha sido sinónimo de traición. Judas fue el discípulo que traiciono a Jesús, y el que llevo a sus enemigos a su encuentro la noche antes de su crucifixión.
Judas fue uno de los 12 discípulos escogidos, pues el Señor vio cualidades buenas en el. Jesús lo honro volviéndolo el Tesorero del Grupo.
Incluso, Judas participo en la misión que el Señor dio a los apóstoles:
Reunió a sus doce discípulos y les dio autoridad para expulsar a los espíritus malignos y sanar toda enfermedad y toda dolencia. (Mateo 10:1)
Este hombre que al parecer tenia un gran potencial para el servicio en el Reino de Dios, repentinamente se convirtió en un instrumento voluntario de Satanás.
Judas al ver que Jesús no iba a establecer su Reino todavía, aparentemente se volvió amargado y comenzó a robar dinero de la bolsa de los discípulos:
Judas Iscariote, que era uno de sus discípulos y que más tarde lo traicionaría, objetó:
¿Por qué no se vendió este perfume, que vale muchísimo dinero, para dárselo a los pobres?
Dijo esto, no porque se interesara por los pobres sino porque era un ladrón y, como tenía a su cargo la bolsa del dinero, acostumbraba robarse lo que echaban en ella. (Juan 12:4-6)
Sin embargo, Cristo sabía lo que Judas estaba haciendo y era consciente de la traición que estaba planeando mucho antes de que se llevara a cabo.
Anteriormente Jesús había llamado a Judas “diablo”, pero lo hizo de una forma en que los demás no se dieran cuenta a que se refería:
—¿No los he escogido yo a ustedes doce? —repuso Jesús—. No obstante, uno de ustedes es un diablo. (Juan 6:70)
En la Ultima Cena, Jesús dijo claramente que uno de sus amigos cercanos lo traicionaría, citando una profecía que se debía de cumplir:
Hasta mi mejor amigo, en quien yo confiaba y que compartía el pan conmigo, me ha puesto la zancadilla. (Salmos 41:9)
Después de que empezaran a cenar, Jesús le identifico quien era el traidor a Juan mojando un pedazo de pan en el plato de comida y dándoselo a Judas.
Esta cortesía simbolizaba un “gesto de amor” para alguien sumamente especial, demostrándole Jesús a Judas que lo amaba y dándole a entender que todavía estaba a tiempo de arrepentirse.
Judas al ver esto, a de haber sentido una gran mezcla de emociones, pero como su corazón se había endurecido a causa del pecado, no doblego su manera de pensar y llevo a cabo lo que tanto estaba planeando.
Fue después de que Judas se fue del Aposento Alto y llego al punto de que no regresó que Jesús lo llamo “El que nació para perderse” en su ultima oración con su Padre:
Mientras estaba con ellos, los protegía y los preservaba mediante el nombre que me diste, y ninguno se perdió sino aquel que nació para perderse, a fin de que se cumpliera la Escritura. (Juan 17:12)
JUDAS ES RESPONSABLE DE SUS ACCIONES:
Judas no fue una inocente victima del decreto pre ordenado de Dios, el era responsable de sus propias acciones.
Judas termino traicionando a su Maestro, vendiéndolo por 30 monedas de plata, a precio de esclavo a los sacerdotes del Templo, cumpliéndose a si la siguiente Escritura:
Les dije: «Si les parece bien, páguenme mi jornal; de lo contrario, quédense con él.» Y me pagaron sólo treinta monedas de plata. ¡Valiente precio el que me pusieron! (Zacarías 11:12-13a)
El pudo haber actuado de otra forma al responder las advertencias veladas por Jesús con un cambio de corazón y las palabras del (Salmo 41:9; Zacarías 11:12-13) no se hubieran aplicado mas que nada a la propia experiencia del Salmista o del Profeta.
Judas termino sintiéndose tan mal, que prefirió suicidarse, antes de buscar el perdón de Dios:
—He pecado —les dijo— porque he entregado sangre inocente.
—¿Y eso a nosotros qué nos importa? —respondieron—. ¡Allá tú!
Entonces Judas arrojó el dinero en el santuario y salió de allí. Luego fue y se ahorcó. (Mateo 27:4-5)
Dios ve los corazones de la gente y sabe lo que hay en ellos cuando él lanza una advertencia. Él sabia lo que había en el corazón de Judas y lo que este iba a hacer, pero su Presencia no refreno a Judas.
Si Judas hubiera cambiado de parecer, confesando su pecado a Dios y arrepintiéndose tanto antes como después de su traición, el Señor lo hubiera sabido también y lo hubiera perdonado.
Si Judas se hubiera arrepentido, el Señor habría permitido que el continuara en el servicio, convirtiéndolo en uno de los pilares de la Iglesia, a lo mejor siendo uno de los mas grandes apóstoles que jamás hubiéramos conocido, es así como Dios trabaja.
Dios no convierte en un peón inútil a nadie dentro de un tablero de ajedrez, todo lo contrario:
El Señor no tarda en cumplir su promesa, según entienden algunos la tardanza.
Más bien, él tiene paciencia con ustedes, porque no quiere que nadie perezca sino que todos se arrepientan.
(2 Pedro 3:9)
SATANÁS EN JUDAS:
También no debemos de dejar pasar el papel que tuvo Satanás al influir de gran manera a Judas.
Juan declara en su Evangelio que en la Cena del Señor, Satanás ya había entrado en Judas:
Tan pronto como Judas tomó el pan, Satanás entró en él. —Lo que vas a hacer, hazlo pronto —le dijo Jesús. (Juan 13:27)
El diablo fue capaz de hacer esto porque primeramente Judas no había creído realmente en Cristo y segundo porque le había abierto muchas puertas con su estilo de vida y con su traición.
Satanás se había metido en uno los discípulos y de los mejores amigos del Señor para agobiar e incrementar su sufrimiento, y así tratar de llevarlo al punto de retractarse de morir en la cruz, dándole a entender que no valía la pena morir por gente mala.
Se imagina que tristeza se ha de sentir al ser traicionado por alguien quien uno ama y confía, alguien con quien se ha compartido tiempo y secretos ¡Ha de ser una de las mas grandes heridas del alma!
Sin embargo, la comunión que tuvo Jesús con su Padre lo mantuvo fuerte emocional y espiritualmente que la traición no fue un obstáculo para que Él se convirtiera en el Salvador de la humanidad.
Dios te bendiga!!
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