Normas Para Un Buen Crecimiento Espiritual

HALH Master Por HALH Master | El 1 de mayo de 2010

crecimientoLa primera respuesta es porque el crecimiento es la expresión normal de la vida. El crecimiento espiritual es inherente a la vida espiritual. Si verdaderamente hemos nacido de nuevo, entonces la nueva vida dentro de nosotros tiene que expresarse a sí misma y transformar lo que somos y hacemos.
Si eres hijo de Dios, entonces tú eres participante de la naturaleza divina (2 Pedro 1:4); y esta es una razón más que suficiente para tu crecimiento. “Por esto mismo” (2 Pedro 1:5)—por cuanto posees la naturaleza divina—has de “añadir a tu fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor” (2 Pedro 1:5-7).

En Su Parábola del Sembrador (Mateo 13:1-9, 18-23), Jesús describe cuatro tipos de suelos que representan cuatro diferentes tipos de corazones y sus respuestas a la semilla que la Palabra de Dios es. El primer corazón es demasiado duro; por lo tanto, no puede recibir la semilla. El segundo corazón es demasiado frívolo, sin carácter, de modo que la semilla no puede echar raíces en él. El tercer corazón está demasiado lleno, no hay espacio allí para que la planta pueda crecer y dé fruto. El cuarto corazón representa a la persona que de verdad ha nacido de nuevo, lo cual se prueba al llevar “fruto en toda buena obra” (Colosenses 1:10).
Oír la Palabra de Dios simplemente no es evidencia alguna de salvación. Sólo cuando recibimos la Palabra, la cultivamos y producimos fruto es que comprobamos que hemos nacido dentro de la Familia de Dios. Y, debido a que el fruto tiene en sí mismo la semilla para obtener más frutos, hay una constante y creciente cosecha de la gloria de Dios. Jesús la describe como “fruto… más fruto… mucho fruto” (Juan 15:1-8).

Queremos crecer espiritualmente porque en el crecimiento, podemos cumplir los propósitos para los cuales Dios nos salvó: “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2:10).
La palabra griega que traduce “hechura” es poeima; ésta significa “algo hecho” y nos da también la palabra española poema. El cristiano que se jacta en decir “Yo soy una persona que he llegado donde estoy por mi propio esfuerzo”, no entiende este principio básico: Dios debe trabajar EN NOSOTROS antes de que Él PUEDA TRABAJAR A TRAVÉS DE NOSOTROS. Él debe prepararnos para lo que Él ha preparado para nosotros.

El saber que mi Padre en el cielo está en control de las circunstancias, trae gran confianza y paz a mi corazón; y si estoy rendido a Él y creciendo, Jehová cumplirá su propósito en mí” (Salmos 138:8). Los creyentes maduros siempre tienen un lugar de servicio preparado para ellos; por lo tanto, no tienen que promoverse a sí mismos ni usar maniobras políticas para abrir las puertas a través de las cuales Dios quiere que caminen. Su garantía está en Apocalipsis 3.8: “He aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar”.

VIVIR PARA ÉL
Buscamos crecer espiritualmente de modo que la gracia de Dios en nuestras vidas no se despilfarre: “Así, pues, nosotros, como colaboradores suyos os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios” (2 Corintios 6:1).
Dios ha pagado un alto precio para que Su gracia esté disponible para nosotros. De modo, pues, que andar deliberadamente por nuestros propios caminos y vivir sólo para complacernos es recibir Su gracia en vano. Así, ponemos una etiqueta en la Cruz con un precio más barato y afligimos al Espíritu Santo que vive dentro de nosotros. Cristo murió nuestra muerte para que podamos vivir Su vida para Él y Él hace la gracia disponible para nosotros de modo que podamos vivir efectivamente para Su gloria.

OBEDECER LOS MANDAMIENTOS DE DIOS
Una cosa más debe motivarnos: el deseo de obedecer los mandamientos de Dios.
El Nuevo Testamento está lleno de admoniciones que se refieren directamente a nuestro crecimiento y madurez espirituales. Jesús dice, “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto” (Mateo 5:48). Entre las últimas palabras escritas por Pedro, están: “Creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (2 Pedro 3:18). Pablo escribió muchas admoniciones prácticas, tales como: “Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra” (Colosenses 3:2); “mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre” (1 Timoteo 6:11); y “sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados” (Efesios 5:1).
Si estamos satisfechos con “la vida de siempre”, podemos ignorar estos mandamientos o arrojarlos lejos; pero si mucho queremos a Dios en nuestras vidas, buscaremos obedecerlos. Así, y sólo así, descubriremos la gloriosa libertad que proviene del cumplir la voluntad de Dios.

¡Cristo esté en vosotros!
“Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco,
y me siguen, y yo les doy vida eterna;
y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano”

Juan 10: 26-28
Que el señor Jesús les bendiga

http://henry-el-pentecostal.blogspot.com/2007/11/crecer-espiritualmente-en-el-camino.html

Salvacion

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Soy una persona cambiada por el Poder de Dios que siempre trata de ayudar a los demás a que reencuentren su primer amor: Jesucristo! He escrito un total de 411 Articulos en Blog de Cristo
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