En la vida existen leyes, leyes naturales, leyes civiles, y también leyes espirituales que debemos respetar.
Un ejemplo de una ley natural inquebrantable es la ley de la gravedad, esta dice que todo lo que sube tiende a bajar y que todo cuerpo o masa tiene un peso, y tiende a ir hacia abajo. Esta ley es inquebrantable, ya que no importa si uno, la respeta o no, creamos en ella o no, se cumple. Si yo decido subirme a un edificio y tirarme, seguro caeré, no importa si lo crea o no, si lo respete o no.
Las leyes espirituales que Dios estableció para el hombre, son similares, porque son inquebrantables, y se cumplirán en nuestras vidas, creamos en ellas o no, las respetemos o no.
Una de esas leyes espirituales cita:
No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segara (Gálatas 6:7 )
Sembrar puede significar : Trabajar en algo, invertir tiempo y esfuerzo en algo, aportar para que algo suceda, dedicarme a algo.
Segar significa: Obtener un resultado, una recompensa, tener la consecuencia de mis acciones, disfrutar del fruto de mi trabajo, tener un resultado de mi esfuerzo.
En otras palabras Dios esta vigilando todo lo que hacen los hombres, y todo, tendrá una recompensa, ya sea buena o mala, es decir que todo lo que hagamos tendrá una consecuencia, y por otro lado no podemos esperar que pase algo, si nosotros no hicimos nada al respecto para que suceda.
No podemos tener una vida egoísta hoy y esperar recibir una recompensa.
En cuanto a lo malo:
- Si yo tomo un cuchillo y me corto, no puedo esperar que no me duela.
- Si yo no estudio, no voy a sacar buenas calificaciones.
- Si yo no trabajo y no cuido mi dinero, obviamente tendré escasez y pobreza.
- Si yo no amo, ni hago bien a nadie, obviamente nadie hará lo mismo conmigo.
Por otro lado si sembramos, si trabajamos, invertimos, y actuamos conforme al Espíritu de Dios, segaremos o tendremos como resultado vida, una vida en abundancia, una vida plena, llena de amor, de felicidad y de la presencia de Dios.
Muchas veces esperamos algo de la vida o de Dios mismo que no hemos sembrado.
También mucha gente esta mirando al cielo esperando que las cosas le caigan solas de arriba sin hacer el más mínimo esfuerzo. Y no sucede así. La Biblia dice:
El que al viento observa, no sembrara; y el que mira a las nubes, no segara. (Eclesiastés .11:4)
En otras palabras no puedo estar esperando que todo suceda solo, pues entonces solo me quedare viendo y esperando, nunca sembrare ni segare nada bueno.
No puedo cosechar manzanas si sembré limones, o si no sembré nada.
Muchas personas desean felicidad, prosperidad, poder espiritual, bendiciones de Dios, etc.. Sin embargo, siembran todo lo contrario en su vida o simplemente no siembran nada, ósea no hacen nada al respecto. Tales personas no pueden esperar nada de eso. Y por mas que lo deseemos o aun oremos, eso no sucederá, porque Dios tiene leyes, y El respeta sus propias leyes.
Lo que debemos hacer es sembrar, ósea actuar y orar de acuerdo a lo que queremos cosechar.
La medida de lo que sembramos determinara la medida de nuestra cosecha. Ósea que si yo trabajo poco, me esfuerzo poco obviamente no tendré un gran resultado. Si quiero grandes resultados debo hacer cosas grandes.
Vía │ Centro de Amistad